jueves, 19 de agosto de 2021

Entrar en el Orden

Mas para escribir

Dilucidar la materia expuesta
Escribir para existir

Hay que resquebrajar la palabra
hoy cubierta de ropa 
libros cerrados
televisor aún caliente
horas de estar encendido

Volver a escribir datos,
registrar miradas y trastos

La urgencia por participar de un lenguaje
Una forma de comunicación
señales para orientar el vehículo
y quedarse quieto una vez por todas
para solo ver signos
en todo este magma.

viernes, 6 de agosto de 2021

Haz de frecuencia modulada impactando la materia

Palabra  aliento descanso muerte en piedra.

Palabra templo alma primitiva, galaxia enorme en ojo agrícola. 

Palabra todo es mariposa ángel de la guata cuando se quiere comer un pan de trigo molido muerto segado por el sol de una costumbre que viene con dolores de agachado y ejercicios molinares.

Palabra encuentro hallazgo fortuito en beso  -  pensamiento  puente sobre abismo 

Palabra materia o  destino. 

Palabra tiro de francotirador escondido entre los escombros. 

jueves, 5 de agosto de 2021

Sin tropiezo no hay piedra

Salgo a caminar 

con mis sandalias 

sobre las piedras esparcidas

Voy a buscar trabajo. 

Voy a entenderme con lo tangible.

Para sacar lustre a las horas. 

Voy a comunicar el sensible renacimiento 

de los hombres.

Aún dormidos entre y debajo de aquellos guijarros


Camino al mediodía 

nada más me encuentro con mis sandalias gastadas

Mis pies heridos.

Mis manos sin encontrar nada.

En mi mente la vigilia 

En mi estómago, la energía.

Soy en mis sandalias el hombre que camina entres sus hermanos

para pedir u ofrecer trabajo

para obtener las herramientas.


Soy el caminante al atardecer.

Buscador de trabajo en medio de la roca ígnea en movimiento. 

Conozco el camino y el descanso  

En mis ojos el sol muere entre unas acacias.

Decido seguir caminando, 

la luz de medianoche me permite seguir trabajando 

Salgo a caminar porque en el andar están mis hermanos. 

jueves, 8 de julio de 2021

Primavera viene

Carmela Carmela.

Viene con frenesí y cumbias por doquier. Viene con luces, farolas, balizas azules,

fuegos artificiales, todo junto, dentro de la población. Prepárate para esta

primavera que viene pimpollo y sonidos de maracas en la noche. Viene

premonitoria y embriagada en pipeño surtido clandestino o entregado por un

delivery todo hollin. De néctar y aromas te rejuvenecerás al mismo tiempo que

unos cabros corren empujando neumáticos para hacerlos barricadas, mientras

otros iguales están pillados con el consumo. (Si no es pasta base es televisión,

si no es televisión es videojuego si no es videojuego es el like constante en la

selfie, en la funa). Viene con la alarma sonando de un automóvil estacionado

donde se posó un gato.

Carmela Carmela.

Aquí la primavera es personaje, fiesta, pulsión-raíz; despertar en el picante

necesario para hacernos capullo, gallo que canta al mediodía, llamada telefónica

a quien nos recuerda el cañonazo de las 12:00. Bienvenida primavera, sol

equinoccial justo en la línea de tiempo del 50 y 50, entre hemisferio y hemisferio.

Los morenos y su rubiedad; los rubiios y su morenidad. Los nativos de todos los

recovecos escondidos, salen para volver a sus selvas, pantanos montañas,

caletas. Se viene la gran ola, tenemos que surfear.

Carmela Carmela.

Se levantan los espíritus, se levantan los espíritus, vienen con propóleos

arrancado de las abejas obreras; vienen con la miel perfecta para cubrir el

amargor de boca. Ya nada es igual al frío que vivimos. Ahora está todo en la

corrección de los parajes, por los cuales cruzas descalza, cruzas a busto

desnudo, cruzas en la semilla ya hecho un filamento con el sol. Ahora vienes,

concéntrate en tu destino, primavera, joven primavera, renovación primavera, luz

miti miti entre el frío y el calor. Viento de volantines, mocos colgando, polen

sugerido para todas las narices que olfatean la sexualidad de todo lo que va y

viene en este solar.

Carmela Carmela

Sigue caminando en fase mujer desnuda, que aparece entre los árboles que

brotan a su paso. Sigue compartiendo la savia, hembra sin depilar. Sigue

escudriñando la huella de aquellas que ya han parido muchos muchas hijas

proyectos, deptos. Celebran tus dotes, te los quieren agarrar. Fémina,

voluptuosa y fragante a sudor, persona que ya ha logrado temple en sus fluidos.

Camina con tu macho poeta, primavera ampliada en el concierto de los insectos,

en el pan salido del horno, en la infusión con agua caída de la lluvia recién

pasada. Ven Primavera, suelta a estos caballos de feria y permíteles el campo

de por vida, aunque sea un cementerio.

Sin Duda

 Sentado en el borde de la cama, pegado a la estufa, las rodillas casi tocando la lumbre del kerosene, Elias matucana, idea un nuevo plan de supervivencia para los próximos 60 años. El computador lo tiene sobre sus muslo, la pantallaencendida se refleja en sus ojos negros una página tras otra, va buscando información , más que textos, lo que necesita son fotos, imágenes que lo ayuden a construir su nuevo proyecto. Tiene claro que cuidará el empleo lo más que quiera, pero ya está en semilla su plan B. Se enfoca, se entusiasma, y se dispersa en ideas que van y vienen , rebotan , y se archivan. Mirar para atrás y es como mirar el reloj, sólo sirve para apurarse. Se levanta, va hacia la cocina observa, las legumbres siguen duras mientras la olla hace hervir el agua en su tiempo de cocción. Siente hambre y retorna a su labor de búsqueda de la imagen que le permitirá mantenerse firme. Hacer plata es la consigna, cumplir con las responsabilidades es la misión. Vuelve a buscar fotos, la manera más fácil de encontrar la página y el sitio que lo vncule a la red de gente que necesita para empezar su  estrategia. La próxima semana habrá cumplido cuarenta años y sabe que tendrá de sobra la marejada que le exigirán mantenerse a flote por sobre todas las circunstancias. Prende un cigarro y lo apaga inmediatamente, alcanza una manzana roja y le da el primer tarascón. 

martes, 29 de junio de 2021

Un pedazo de cielo para tus pulmones

En principio la respiración es el único método para estar presente. Me interno hacia el interior de la ruca, siento el crepitar de la llama en medio de la fogata. Algo se prepara en la marmita que cuelga encima, fluyen aromas muy sutiles que se mezclan con el humo de la leña. Desde la penumbra aparece la anciana, una ñaña, una abuela. Sus cabellos largos y canos se observan. No es una ñaña cualquiera, y se muestra hostil a mi visita,  me hace sentir intruso. Hace ademanes para que me retire de ahí y dice:

- ¡Usté no tiene nai da que ver aquí, usté necesita respirar, respirando se va a sanar usté, ahora chao nomá-.

Chao chao chao, la ñaña me echa de su ruca empujándome por donde entré. Afuera de ahí, no había nada, caí a un precipicio y directo al despeñadero. La ñaña  me parece una bruja del bosque que me tiró al vacío.

- Respire respire iñor, ahora tiene aireee- me grita con estruendosa carcajada mientras me desplomo hacia abajo sin nada a que atenerme y ella haciéndose más y más pequeñita a medida . Caigo en medio de la quebrada y no me puedo agarrar a ninguna rama. Me veo hacia abajo y observo unos sauces cada vez más voluminosos y es donde posiblemente voy a sacarme la cresta. Ya en el suelo no me queda más que levantarme, ponerme de pie a orillas de un estero donde las raíces de los árboles por donde ingresé al suelo, recogen los nutrientes para sus ramas y hojas. Muevo los brazos, me giro, me reviso por si tengo algo roto, trato de verificar dolores o impedimentos luego del choque. Miro hacia arriba y sólo veo ramas que crecen en el fondo del abismo donde me encuentro. Empiezo a caminar siguiendo el cauce del rio, me interno entre lo que voy descubriendo para salir de donde estoy. Entonces me voy encontrando con gente que está trabajando. Vi herreros en sus hornacinas con sus fuelles procurando el fuego necesario para templar los metales, al verme me corretean, aducen que los interrumpo. Sigo caminando, les pregunto dónde estoy y no dicen nada, están concentrados en su trabajo. Llego a una chacra, los labradores me echan. Veo una cocinería y también lo mismo. Todos me expulsan con la misma vehemencia que la anciana me expulsó de su ruca. Deambulo entre los distintos oficios, pero nadie de ahí me quiso cerca. Todos los grupos que iba encontrando me echaban de su área de trabajo: Artesanos, orfebres. mimbreros que trabajaban a orillas del rio , bajo los árboles les resultaba una suerte de leproso, un indigente un desconocido a quien se debía impedir la entrada a como de lugar. Sintiéndome un paria, recorrí siguiendo la huella del rio al cual no podía distinguir si iba hacia arriba o hacia abajo. El agua era limpia , demasiado prístina  para poner mis manos sucias en su corriente.  Seguí caminando y de repente me encuentro con otras personas que estaban en el lecho del rio que por cierto no presentaba una corriente muy precipitada ni tampoco mayor profundidad. Esa gente que se estaba bañando vestían de linos blancos y túnicas, pero en realidad no estaban en el agua por divertimento sino que procedían con un riguroso rito bautismal. Los que iban saliendo hacia la orilla se veían enfermos, cansados se arrojaban a la arena pidiendo ayuda. Niños, jóvenes y viejitos desde el agua pura y brillante al barro solicitando ayuda para seguir viviendo. Me acerco a ellos, les tomo la mano a unos, ayudo a otros a reponerse, me dan las gracias, se van recuperando, se alivian a mi contacto. Todos me piden que les sople en la cara, lo cual realizo en forma bastante improvisada y se van recuperando. Me recuerda lo que me dijo la Ñaña:

- Respire respire iñor, ahora tiene aireee- Dijo la Ñaña haciendo chao con su flaquita mano mientras caía hacia el fondo de la quebrada

Y ahora tengo aire, ahora puedo respirar. Llegan más y más personas desde las aguas pidiendo auxilio. Necesitando oxígeno para seguir respirando.  Y se los brindo en mi contradicción  de ser parte de quienes también necesitan aire para respirar.

Los herreros, los labriegos, los artesanos todos en sus labores dándome las espalda sin importar mi labor de rescate, afanados en sus oficios y la gente que salía del rito bautismal solicitando mi ayuda. Me quedé con ellos, los fui ubicando en las piedras esparcidas a orillas del lecho. Los sacaba del barro y los instalaba con mi aliento en un lugar donde se recuperaban. Iban logrando su propia energía.

- Respire respire iñor, ahora tiene aireee- Dijo la Ñaña haciendo chao con su flaquita mano mientras caía hacia el fondo de la quebrada - Respire respire iñor, ahora tiene aireee- Les decía a estos náufragos que purificados por el agua caían sin querer en el barro.    

 

 


domingo, 27 de junio de 2021

Material de construcción

 Salgo a caminar 

con mis sandalias 

sobre las piedras

esparcidas con el roer del tiempo


Voy a buscar trabajo

Voy a entenderme 

con la tangible 

para sacar brillo a las horas.


Voy a comunicar 

el sensible renacimiento 

de los hombres

hoy  dormidos,

entre las piedras sin trabajar


Camino al mediodía 

nada más veo mis sandalias gastadas, 

mis pies heridos, 

mis manos sin encontrar pista. 


En mi mente la vigilia 

en mi estómago la energía 

soy en mis sandalias 

el hombre que camina 


Soy en la  cantera 

entre  hermanos

para compartir el trabajo, 

más no las herramientas.


Trabajo en medio 

de las piedras dormidas.

Conozco la jornada 

y gano un salario.


En mis ojos el sol muere 

entre unos acacios silvestres 

y  regreso a mi aposento

sintiéndome absolutamente libre.








Peaje liberado


El arranque, el encendido 

la constante iniciativa para continuar el hacer 

el escribir, el detonar controlado de la creación 

dirigida precisamente en el agujero 

de la capa de ozono para que por ahí, entren y salgan 

las naves espaciales sin chocar

con la acumulación 

mental de los seres humanos en constante 

hambruna y guerra.

Una persona conocida hombre público de relevancia planetaria, se encuentra en su departamento gigante luminoso; paredes blancas, luz ambient...