martes, 1 de octubre de 2019

Caminar para saber hacia dónde voy.

Caminar sobre el empedrado es requisito para encontrar, más allá donde te lleven los pasos, una decisión devengada en destino. Desde ya resulta fundamental conocer el mapa, ideal no activando gps, antes de tirarse a aplanar las calles.

Caminar es tener una bomba de tiempo en las manos, un motor que extrae desde la fuente infinita de la vida, la capacidad de estar multidimensionalmente en la existencia en forma provechosa y multiplicada.

Caminar sabiendo el trinar de los chincoles arriba de los árboles o escarbando en conjunto a las palomas los restos acopiados entre los escombros. Te armas de valor cruzando la calle y estas convertido en el hombre orquesta dando lo mejor de sus soplidos, sus pulsaciones y y sus golpecitos con el pie, para acondicionar la transición desde el silencio a la música. Los oídos deleitados y los mentones asintiendo hacia el pecho en reverencia y aceptacióin a la partitura compuesta con el abnegado afán de salir del ruido.

Caminar porque los caminos siempre se bifurcan, salen gentes; conocidos de antaños; encuentras boliches cuyos aromas salidos al paso te llaman almorzar, más sigues introduciéndote al magma de la ciudad para quedar atrapado en medio de una estampida ocasionada por vendedores ambulantes que huyen de los municipales que quieren atraparlos por no contar con la autorización necesaria para ofertar sus productos adquiridos en el contrabando.


Caminar para no quedar varado entre las murallas, entre los automóviles, bajo los letreros, bajo los gases.

Caminar para convertirse en vuelo de abeja entre unas matas crecidas desde lo silvestre en medio del ordenado parque. El tiempo dirá si aquellos minúsculos herbazales sean la oportunidad de un bosque o solo su posibilidad  pronto a ser pisoteada por los anónimos de siempre.

Caminar, en este preciso momento para crecer, y erguido verse de pie, viendo como las mortajas se van cayendo sobre las sandalias. No fue necesario seguir adentrándose a los vericuetos que llevan al centro, la mente se ha logrado despejar, está claro que un ejercicio de esta naturaleza, sirve para el caminante porque así conserva la salud, interacciona con el medio, logra encontrarse con alguien del colegio, logra llegar sin mayor tensión al lugar de trabajo.

Caminar te mantiene entre la deriva y el fenecer cantando los himnos que unen a todos los caminantes bípedos del mundo, perteneciendo a la generación que gozó del agua acá y del aire respirado en su limpieza, allá.

Caminando te ves contento, libre, ejercitado, perdido en medio de las multitudes, encontrado en tu lugar de destino, sentado sorbiendo un mate. 

domingo, 29 de septiembre de 2019

Cura Aldunate

La única vez que compartí con él fue en una ocasión en que regresaba de la Ulare a mi casa caminando por Barroso hacia la Alameda de las Delicias. 92, 93 creo. Lo vi parado esperando micro. Me acerqué a él, me presenté, le agradecí todas sus marchas, sus rezos y sus denuncias en favor de las víctimas. No me pescó. Seguí hablándole así como magnetizado hacia su persona. Medio en serio, medio en broma le comenté sobre el infierno para Pinochet y Contreras, él secamente me contestó que quienes necesitaban irse a ese lugar eran los de la Suprema, pues ellos eran hombres que se habían desviado de su misión acá en la tierra y bla bla bla. En eso llegó su micro, una liebre que era como un cajón chico repleta de gente con dirección a la población Los Nogales. -Acá te vas a reír de mi-  El cura se subió y yo lo seguí subiéndome también. Entonces comenzó a sospechar de mi. Le comencé hablar de Mariano Puga y la Villa Francia, tampocó me pescó. La liebre siguió hacia Estación Central bajando y virando hacia General Velasquéz al sur. Había un tremendo silencio entre él y yo y los prensados pasajeros. Estaba muy incómodo. Le hablaba de la dictadura, pero el señor ya estaba chato conmigo, con la gente, los bultos, la micro que doblaba pa un lado,.pa otro, la gente subiendo, bajando, el chofer cortando boletos, haciéndo sonar las monedas, manejando a ratos; entonces repentinamente se bajó como huyendo. Yo quedé arriba viéndolo caminar con su bolso escolar de cuero y perderse. Pucha dije a mis adentros, me creyó sapo el cura, que lata. La micro avanzó unas cuadras. Me bajé, era de noche y estaba en medio de una pobla que solo conocía de nombre. Así que me hice el valiente, respiré hondo y me busqué locomoción en la próxima esquina. Igual recuerdo haber caminado por una calle donde habían grandes árboles que se movían en la noche.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Vestigio tras vestigio algo queda de lo que fuimos y que ya no seremos.

Querer superar a la naturaleza nos ha escondido dentro de estos exoesqueletos, nos ha esclavizado al interior de los ruidos. A cambio, en un hecho con precedentes, a escogido a sólo algunos ejemplares para su sacrificio. Otros nos hemos liberado a costa de muchas muertes y resurrecciones. Algunos en solo un par de días han sufrido la experiencia de hacerse cargo de sus reencarnaciones, y al final del día, han quedado con algunas monedas en los bolsillos. Los campos han roto su enigma, los saberes se han ido entre las ventiscas y los animales carroñeros. Al mismo tiempo, nosotros tenemos la reunión a las diecinueve quince. Toda la pérdida de conocimiento, será transmutada por esta nueva sensibilidad, sin embargo más de alguna podrá salir renovada de toda esta parafernalia. Los armatostes han sucumbido, han quedado a merced del óxido. Sus conductores han perdido la visión y la mente merodea los territorios en busca de sus iguales mediante ejercicios respiratorios. Al final de la jornada son la presa fácil de todo engendro tildado de cazador furtivo sin registro.

Ahora vestido de civil solo queda mezclarse con algunos asistentes a la iglesia local. La catástrofe, si bien ha comenzado, ya está próxima a terminar. Ahora solo nos queda perdernos más y más en las exhalaciones de las multitudes.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Pana de Motor

Chorrea aceite. Batería al costo y muere. Ampolletas vacías. Neumáticos desinflados. Cuento corto, estoy tirado en la berma. Queda expuesto a la intemperie , muere al polvoy me enfrenta caminando mientras arriba se determina el anochecer. Estoy caminando con el chaleco reflectante puesto. Pido aventón a quienes cruzan la carretera en esa hora. Piedra sobre piedra, evado las botellas lanzadas. Busco colillas de cigarro. Pido ayuda. Hago dedo. Un camión se detiene, corro a subirme a la cabina. El chofér me mira. me pregunta si soy el del auto blanco tirado más atrás. Lo miro y se ríe. Me deja en una gasolinera. Entro al restaurante, no hay nadie. Pido una grúa, paso la tarjeta. La pantalla dice aprobado. Pregunto por un lugar para dormir. paso la tarjeta, la pantalla me dice aprobado. Ya estoy tirado en la cama, me saco los zapatos. Afuera comienza a silbar entre los árboles un viento que viene desde una piedras gigantes. Ahora llueve con agua que viene de un bosque lejano. Ahora no llueve. Hace calor y hace frío, tengo hambre y no sé que beber: Tengo ganas de dormir, pero no tengo sueño. Pienso en el auto tirado, cuando partió en la mañana estaba bueno, ahora está malo. Escucho un avión cruzando el eterno retorno hacia la órbita. Todo lo veo en contra, sin embargo, ayer estuve allá, hoy aquí, mañana llegaré a destino. Veo como arrastran mi auto. Lo estacionan en el taller aledaño a la gasolinera. Veré que dice el señor de la grúa. Me habla, no entiendo, sigue hablando, mi no entender. Saco nuevamente la tarjeta, ahora lo entiendo todo. Me voy al hotel. En la habitación tirado en la cama aplico botones canales de tv van y vienen, disparos van y vienen, los malos, en realidad son los buenos. Apreto botón rojo. Procuro dormir un poco más, sin embargo ya estoy en la ducha ya estoy vestido ya voy por el desayuno voy hacia la puerta se cierra la puerta. Le doy la mano al señor de la grúa que hizo lo que pudo para hacer encender el tocomocho. Le doy las gracias cierro la puerta acelero vuelvo a la ruta llego a tiempo.

martes, 13 de agosto de 2019

El siglo del tubérculo

Nubarrones de luz acuchillados con rayos UV. Cordillera con nieve en sus picos mayores. En el ojo que todo lo ve aparecen rios. Ahora el ojo que todo lo ve se fija en los valles. Los pulentos cerros tetones se hacen planicies. El ojo que todo lo ve pone pupila en el único humano caminando por el sector: Suerte de hombre sin edad que camina apoyado en una vara. Viste a la uzansa de pieles y andrajos. Junto a él caminan dos lobos, uno blanco y otro negro. El paisaje se hace territorio. En la plaza pública hay piedras redondas y achatadas. Resulta ser un calendario. El hombre de los lobos se encarga de administrar  el sistema del tiempo para los habitantes del lugar. Cuando llega todo comienza a funcionar para ellos. Él solo se sienta en una de las piedras apoyado en su bastón. Los lobos se echan a sus pies y entran en sueño. Los habitantes le respetan, honran y al mismo tiempo le tienen distancia. Tampoco las mascotas del lugar osan siquiera en mostrar algún gruñido a las bestias que acompañan a quien determinará los aspectos del clima para el nuevo año. El sol llega sin nubes al mediodía , la mollera del señor sentado en la piedra ubicada en el centro de la plaza circular del pueblo cae perpendicular, justo en ese preciso instante él abre los ojos y manda por el recadero, un niño hijo del profesor primario, le pide que anote, el viejo emite susurros, gruñidos unas cuantas genuflexiones y cierra el dictado con una carcajada emitida al cielo. Entonces con el bastón corretea al chicuelo. Se levanta y emprende el camino de regreso a la ruca donde mora. Los baquianos lo despiden con vitores, le acercan una mula cargada con víveres, cuando llegue a su destino la mula será el alimento de los lobos. En el pueblo el profesor lleva el papel con los garabatos escritos por su hijo al alcalde del pueblo, éste lo lee, respira aliviado apoyando su espalda en su poltrona y manda por los agricultores, para que se reunan en asamblea en la plaza de las piedra. El jefe edilicio sentado en la misma  que el viejo se había instalado al mediodía, comienza a informar que este año será de la papa.  Los agricultores comentan a voz alta y celebran comparten y se vuelven a sus labrantíos. Los semillones guardados por cien años serán sembrados nuevamente bajo la técnica de los brotes. El ojo que todo lo ve ahora es el ojo del buitre que circunda en el vuelo los restos de la mula dejados por los lobos. El viejo se echa a dormir una siesta que durara cien años.Se convierte en piedra.

martes, 30 de abril de 2019

Soy un hombre que vive en el espejo



El regocijo depende según sea la hora del día.
Aunque la hora de doce es la clave de este asunto.
porque surgen algunas visiones al respecto
La primera visión viene del vientre y estoy envuelto en sangre.
La segunda viene del pasto, entre los herbazales
( me veo carcomido por infinitas alimañas,
unas con alas otras con garras)
La tercera me sujeta a un catre clínico
donde desconocidos inspeccionan mis heridas.
Ahí recién surge el pulso,
el espíritu me tiene nuevamente en la palabra.
Salgo del espejo
Me veo girar hacia la ciudad
llego como fantasma
y me quedo entre las multitudes
con un libro abierto.

La ley de atracción funciona



Si tú quieres algo
Lo obtendrás
El nivel de ganancia
Vale lo mismo
Al esfuerzo.
Si quieres más,
Das más
El universo brinda
Exactamente lo mismo
Que uno quiere,
Pero es necesario
Despejar las turbulencias
Abrir el pecho
Permitir la luz
Salir
Permitir la luz
Sanar
Permitir la luz
Entrar
Permitirse brillar
En medio de
Toda confusión




Karma


Ya es terremoto en otro latitud, las alas de mariposa se encuentran batiendo en medio de la hojarasca reunida una vez declarado el otoño. Las replicas no se harán esperar, pero la lista de provisiones de emergencia está recién comprada y guarda escondida como ciencia en espera de reflexión, en la alacena a la espera de esos días de ojalá nunca llegar. Camino en derredor de la casa mirando por la ventana escondido por los huecos que da la cortina. No quiero que me descubran los vecinos que los ando vigilando, menos las vecinas en su juventud naciente. Ya tengo mi edad y mi reputación, me sostengo con mi propio devenir y eso me tranquiliza, tranquiliza mis proyectos y mi capacidad de inventar juegos de acertijos para otros adultos mayores. Mi capacidad guerrera se mantiene inexplorada hasta hoy en día, pronto vendrán por mí y será imprescindible salir hacia donde la gente circula más allá de los cercanos que viven en torno mío. Estoy preparado para salir a conquistar mi metro cuadrado, más proteger el que ya me he ganado. Alguna vez me miré en el espejo y vi a un niño sufriendo su propio laberinto, un niño que no dice nada ni siente la tormenta en la cual está inmerso. Imbuido en su propia sensualidad comete las tonteras de  caminar bajo las noches frías de los andurriales buscando la pulmonía. Ahora soy una persona distinta, ese niño ya está durmiendo en sus propias hojas secas. Ve mariposas posarse sobre su nariz ve como vuela, como sus alas han provocado un terremoto, pero él insospecha lo acontecido en otro lado porque está mirándose en el espejo y ve ojos negros profundos que lo llevan a casas desconocidas donde mora un viejo que vigila a los vecinos tras las cortinas. El niño decide brincar, sacarse la tierra de sus jeans para volverse nuevo con sus ojos mirar lo que pasa en el afuera. El anciano desaparece en medio de la vorágine del mar que insospechadamente irrumpió en la zona luego de declarada la catástrofe, en un rato en pijamas, en otro tratando de salvar su vida con avanzada hipotermia. En la resaca se va con todos los trastos, las provisiones y libros recopilados durante una vida hacia la profundidad de la fuerza. El joven está de pie sin saber dónde ir.  Miles de mariposas lo envuelven. Decide cerrar sus ojos. Las mariposas vuelan en todas direcciones haciéndolo desaparecer. El viejo coge un madero que lo mantuvo a flote hasta que llegó una mano amiga. Estoy cansado, me quiero morir, tengo mucho frío sin embargo me aferré a este madero y ahora permito que me cubran con una frazada, huelo una sopa caliente. Escucho sirenas en todas direcciones. Me alojan en una camilla. Me conectan suero, observo una mariposa volar antes de ver como cierran las puertas traseras de la ambulancia. Siento movimiento de inicio de marcha a toda carrera. El alarido se viene con la gente que ha sido rescatada. Cierro los ojos me empiezo a dormir me aparece en el primer sueño un joven envueltos en mariposas. Escucho la sirena de la ambulancia. El paramédico me pide mantenerme en vigilia.

viernes, 11 de enero de 2019

Hola Tesoro

 LLegar a la cápsula donde se encuentra almacenada la información, resulta a veces una odisea. Con esfuerzo, logro llegar al puesto de mando. Botones y palancas me permiten armar el procedimiento que aplicaré para lograr funcionar, sin embargo hay demasiada  inconexión  de la partes. Todo es atado de cables dificil de enchufar.
- Haces una cosa, pensando otra, sintiéndo que deberías estar en una tercera.- Me digo a mi mismo. Procuro levantarme de mi puesto. Voy hacia las ventanas, son mis ojos.  Los encargados de las pupilas están pidiendo algo de líquido para aclarar las perspectivas que se ofrecen. Los miro. Me miran. Se vuelven a sus palancas y botones. Me vuelvo a mi punto de control, a mis palancas y botones. Hablan a mis espaldas. Me devuelvo, todos se vuelven. Se acaban los cuchicheos, pero las contradicciones se mantienen por decirlo en fácil.
- No importa, yo estoy al mando.- Aplico mi pensamiento usando el altavoz a todos los funcionarios. Pero siento que no me escuchan, siento mi voz rebotar. Mi propia voz retumba en los parlantes, pero no llega a lo oídos, mucho menos a los corazones de mis contertulios en la causa de vivir. Ellos me conocen , yo también los conozco. Somos el mismo cuerpo desde cuando se nos ocurrió ver la luz acá en este arrabal. Suspiro.Suspiran. Vuelvo a mi puesto de mando, me arrellano en mi sillón. Todos ellos igualmente se arrellanan en sus sillones. Estoy en mis palancas y botones. Ellos en sus palancas y sillones. Doy la instrucción de avanzar, todos dicen que recibnen la instrucción de avanzar, todos informan que la instrucción es avanzar, se repiten los unos a los otros que hay que avanzar, todos confirman haber recibido la instrucción de avanzar, pero no hay avance. Miro, me miran. Grito al personal.
-!Avancen!.- Los funcionarios repien mediante sus propios micrófones la misma instrucción en igual grito.
-!Avancen¡.-
Todos ellos iguales a mi, misma cara, mismas manos, mismos anillos, mismos dedos, mismos lentes oscuros, mismos zapatos, misma calvicie. Son clones de mi mismo. Todos autenticos: Sienten, actuan piensan y se excitan de la misma manera. Yo único afuera, Yo único dentro pero multiplicado como conejo salido de una misma mamá coneja. Doy instrucciones para virar a la izquierda y resulta que al unísono, indico que viremos a la derecha. Una palanca para un lado y la otra palanca para el otro. Así avanzo y no avanzo. Miro y no miro. Entonces, afuera, desde el aire, una paloma se posa en mi hombro y caga en mi cabeza. Debo salir hacia la mollera y limpiar los restos de plunífero esparcido por mi calvicie. Un igual a mi hace el trabajo sucio. Sube escaleras, se introduce con material de limpieza y antibióticos. Abre escotilla. Limpia. Se limpia. Ingresa. Cierra la escotilla. Vuelve a su punto de operaciones. Me vuelve la idea respecto a moverse y salir desde donde estoy. Quiero llegar al auto para llegar más rápido a la casa donde espera mi esposa e hijo. Me acomodo en el sillón, todos se acomodan en el sillón. Bajo la escalera entre la masa y logro llegar a la mesa de control. Avanzo entonces al puesto de mando , tomo el microfono y doy la orden.
-!Avancen¡.- Me obedezco y logro ver que me obedecen.. Entonces me llega un correo, veo en la pantalla y desde la oficina me informan. Debo volver. Nuevamente tomo el micrófono y digo. 
-!Paren las máquinas¡ Me freno en medio de una multitud de individuos iguales a mi caminando alrededor que con prisa se dirigen hacia sus hogares para el encuentro con sus esposas e hijos. Grito nuevamente. Nadie oye. Todos escuchan. A mi espalda siento los cuchicheos.
-Camina.- 
-No camines.-
-Avanza.-
-No avances.-
-Respira.-
-No respires.-



Una persona conocida hombre público de relevancia planetaria, se encuentra en su departamento gigante luminoso; paredes blancas, luz ambient...